Buscaba un sitio para una escapada de fin de semana para desconectar, y me recomendó esta casa rural un compañero del trabajo. Las buenas reseñas no exageran. Una aldea apartada en un paisaje encantador, un alojamiento acogedor y muy bien preparado (imprescindible comer allí y descansar junto a la chimenea), una atención exquisita y continua a todo lo que necesites… Todo superó mis expectativas y pasé un agradable fin de semana de retiro en Cameros, y de no ser por la Posada de Urreci, no hubiese sido posible. Volveré, eso seguro.