Lo que más me ha gustado es la ubicación: una aldea de estilo muy medieval que atraviesa un riachuelo, en la que no acceden los coches, paisanos cercanos y un paisaje excepcional. En el alojamiento todo muy cuidado limpio y la familia a tu servicio para cualquier cosa que puedas necesitar con una actitud y cercanía de 10. Desayuno comida y cena caseros también te los ofrecen a un precio más que razonable.